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Los movimientos de los organismos marinos impulsan funciones clave como la productividad, el reciclado de nutrientes y el almacenamiento de carbono

El IEO-CSIC lidera un estudio internacional que analiza cómo las migraciones y la dispersión de organismos conectan hábitats y ecosistemas separados por distancias que van desde unos pocos metros hasta miles de kilómetros.

El trabajo señala la necesidad de incorporar estas conexiones ecológicas a la planificación y gestión marina para mejorar la conservación frente al cambio global.

Los movimientos de los organismos marinos impulsan funciones clave como la productividad, el reciclado de nutrientes y el almacenamiento de carbono
La dispersión y los movimientos de los organismos contribuyen a cinco funciones ecológicas fundamentales: la productividad biológica, la transferencia de energía, el reciclado de nutrientes, la exportación y secuestro de carbono y la formación y mantenimiento de hábitats. © David Díaz. Centro Oceanográfico de Baleares (IEO, CSIC)

Santander e Illes Balears, miércoles 21 de octubre de 2026. La vida en el océano no funciona en compartimentos aislados. La conectividad funcional marina comprende tanto el transporte pasivo de organismos, por ejemplo, de huevos y larvas a través de las corrientes, como sus movimientos activos mediante migraciones, desplazamientos para alimentarse o cambios de hábitat. Estos movimientos generan intercambios de materia, energía y genes y conectan ecosistemas a diferentes escalas espaciales y temporales.

Un nuevo trabajo científico liderado por personal investigador del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) analiza el papel de esta conectividad funcional marina en el funcionamiento de los ecosistemas y señala la necesidad de tenerla en cuenta en las estrategias de conservación y gestión del océano.

El estudio, publicado en la revista Aquatic Conservation: Marine and Freshwater Ecosystems, reúne evidencias procedentes de distintas disciplinas para analizar cómo la dispersión y los movimientos de los organismos contribuyen a cinco funciones ecológicas fundamentales: la productividad biológica, la transferencia de energía, el reciclado de nutrientes, la exportación y secuestro de carbono y la formación y mantenimiento de hábitats.

Un océano conectado también en profundidad

Uno de los ejemplos más relevantes son las migraciones verticales que realizan diariamente enormes cantidades de zooplancton y peces. Muchos de estos organismos se alimentan cerca de la superficie durante la noche y descienden durante el día, transportando carbono hacia capas profundas del océano a través de su respiración, excreción y otros procesos metabólicos.

Estos desplazamientos forman parte de la denominada bomba biológica de carbono, mediante la que el carbono captado en las capas superficiales puede ser transferido y almacenado en las profundidades oceánicas durante largos periodos.

Otros procesos tienen efectos similares sobre el funcionamiento de los ecosistemas. La dispersión de larvas permite conectar poblaciones y colonizar nuevos hábitats, mientras que las migraciones, la bioturbación o el transporte de excrementos, gametos y restos de organismos redistribuyen nutrientes y energía entre la columna de agua, los fondos marinos y diferentes ecosistemas.

De las funciones ecológicas a los beneficios para la sociedad

El trabajo analiza también la relación entre la conectividad funcional marina y los servicios ecosistémicos, un concepto que engloba los distintos beneficios que los ecosistemas proporcionan a las sociedades humanas.

Los resultados muestran conexiones especialmente relevantes con aspectos como la provisión de alimentos, la formación y mantenimiento de hábitats o la conservación de opciones y recursos para las generaciones futuras.

Esta perspectiva implica que los efectos de una alteración ambiental pueden propagarse mucho más allá del lugar donde se producen. Cambios en las corrientes, en las rutas migratorias o en la dispersión de los organismos pueden modificar los intercambios entre ecosistemas y desencadenar efectos sobre procesos ecológicos que tienen lugar a decenas, cientos o incluso miles de kilómetros.

El cambio climático y otras presiones humanas pueden modificar estas conexiones. Alteraciones de la circulación oceánica, el aumento de la estratificación de las aguas o cambios en las condiciones ambientales pueden afectar a la dispersión de larvas, las migraciones o los intercambios entre hábitats.

Conservar lugares, pero también sus conexiones

Una de las principales implicaciones del estudio es que la conservación marina no debería considerar únicamente el estado de especies, hábitats o espacios concretos, sino también los procesos que los mantienen conectados.

Las áreas marinas protegidas, por ejemplo, forman parte de sistemas ecológicos más amplios y pueden depender de procesos que ocurren fuera de sus límites, como la llegada de larvas, los desplazamientos de especies o los flujos de nutrientes y materia orgánica.

Los autores plantean por ello la necesidad de incorporar de manera más explícita la conectividad funcional marina a la planificación espacial y a la gestión del medio marino, teniendo en cuenta las distintas escalas espaciales y temporales en las que se producen estos procesos.

El nuevo estudio continúa una línea de trabajo desarrollada por un equipo científico internacional en el que participa el IEO-CSIC. A comienzos de 2026, una revisión publicada en Biological Reviews propuso un marco conceptual unificado para estudiar la conectividad funcional marina y facilitar la integración de conocimientos procedentes de disciplinas como la oceanografía, la ecología, la genética, la fisiología y la conservación.

“Comprender cómo se conectan las distintas partes del océano permite, en definitiva, pasar de una visión basada en espacios aislados a otra en la que mares y océanos se entienden como una red dinámica de hábitats, organismos y procesos interdependientes”, concluyen los autores.

Este trabajo ha sido financiado por la Red Europea de Investigación Marina EuroMarine y por la Agencia Estatal de Investigación del MICIU (IJC2020-043235-I; PID2019-110282RA-I00), entre otros.

Referencia bibliográfica López-López, L. et al. (2026). Marine Functional Connectivity Contributes to Ecosystem Functioning Across Multiple Scales . Aquatic Conservation: Marine and Freshwater Ecosystems. DOI: 10.1002/aqc.70442. Darnaude, A. M. et al. (2026). Shaping research in marine functional connectivity for integrated and effective marine science and management . Biological Reviews. DOI: 10.1002/brv.70120.

El Instituto Español de Oceanografía (IEO) es un Centro Nacional del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), dependiente del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, dedicado a la investigación en ciencias del mar, especialmente en lo relacionado con el conocimiento científico de los océanos, la sostenibilidad de los recursos pesqueros y el medio ambiente marino. El IEO representa a España en la mayoría de los foros científicos y tecnológicos internacionales relacionados con el mar y sus recursos. Cuenta con nueve centros oceanográficos costeros, cinco plantas de experimentación de cultivos marinos, 12 estaciones mareográficas, una estación receptora de imágenes de satélites y una flota compuesta por cinco buques oceanográficos, entre los que destaca el Ramón Margalef y el Ángeles Alvariño. El Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) y, en particular, el Programa Operativo de I+D+i por y para el Servicio de las Empresas (Fondo Tecnológico), participa en la cofinanciación de los buques Ramón Margalef, Ángeles Alvariño y Francisco de Paula Navarro, así como en el Vehículo de Observación Remota (ROV) Liropus 2000.

   
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El IEO evaluará la abundancia del boquerón, la sardina y la caballa del sur en el golfo de Cádiz

Comienza la campaña ECOCADIZ-RECLUTAS a bordo del buque oceanográfico Ramón Margalef, con la participación de un equipo multidisciplinar procedente de los centros oceanográficos de Cádiz, A Coruña, Illes Balears, Murcia y Vigo.

Durante 16 días, el equipo científico estimará mediante métodos acústicos la abundancia, biomasa y reclutamiento de las principales especies de peces pelágicos, con el objetivo de predecir el tamaño futuro de sus poblaciones adultas.

El IEO evaluará la abundancia del boquerón, la sardina y la caballa del sur en el golfo de Cádiz
En el transcurso de la campaña de investigación se realizan pescas para complementar los estudios acústicos y caracterizar biológicamente las especies analizadas. Foto: Jorge Tornero, IEO-CSIC

Cádiz, viernes 16 de octubre de 2026. Hoy se inicia una campaña de investigación oceanográfica cuyo objetivo principal es obtener, a través de métodos acústicos, una estimación otoñal de la biomasa y la abundancia de las principales especies de peces pelágicos, como la sardina, el boquerón y el estornino o caballa del sur, en aguas españolas y portuguesas del golfo de Cádiz.

Partirá desde el puerto de Cádiz, a bordo del buque oceanográfico Ramón Margalef, con la participación de un equipo multidisciplinar investigador y técnico de 11 personas de los centros oceanográficos de Cádiz, Vigo, A Coruña, Murcia y Baleares del Instituto Español de Oceanografía (IEO – CSIC).

“Durante dieciséis días se rastrearán acústicamente 23 transectos perpendiculares a costa, entre Punta Camarinal y el cabo de San Vicente para evaluar el reclutamiento de estas especies pelágicas y caracterizar las condiciones oceanográficas y biológicas de la zona, con el fin de predecir el tamaño que tendrán las poblaciones adultas”, explica Fernando Ramos Modrego del Centro Oceanográfico de Cádiz y responsable de la campaña. La campaña de este año será la segunda de su serie que incluye el muestreo de las aguas de la Bahía de Barbate.

En el transcurso de la campaña de investigación se realizarán pescas para complementar los estudios acústicos y caracterizar biológicamente las especies analizadas. Además, se realizará un muestreo sistemático de las propiedades físicas y químicas de la columna de agua y del mesozooplancton, al objeto de caracterizar oceanográficamente el área de estudio y aumentar el conocimiento sobre la estructura y función del ecosistema pelágico mediante el análisis de isótopos estables.

ECOCADIZ-RECLUTAS dará cumplimiento a las recomendaciones de los diferentes grupos de trabajo del Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES) en cuanto a la necesidad de realizar campañas de evaluación acústica, coordinadas entre el Instituto Portugués del Mar y la Atmósfera (IPMA), el IEO y el centro científico y tecnológico AZTI, para la provisión de índices de reclutamiento del boquerón y la sardina en sus principales áreas de reclutamiento en aguas íbero-atlánticas.

Por otro lado, como actividades complementarias de la campaña, se recolectarán muestras de estómagos y tejido muscular de las especies objetivo, para su análisis en estudios de ecología trófica en el marco de las Estrategias Marinas, así como de otolitos de caballa del sur, para estudiar el origen poblacional y conectividad de la especie a partir del análisis de la microquímica e isótopos estables de carbono (δ13C) y oxigeno (δ18O) en dichas piezas esqueléticas. Asimismo, se continuará con el marcado de peces luna, en coordinación con el equipo de túnidos ICCAT del IEO.

Esta campaña se realiza poco después de la campaña IBERAS, también dirigida a la estima del reclutamiento de la sardina y boquerón en aguas de la fachada atlántica de la Península Ibérica.

“ECOCADIZ-RECLUTAS, junto a IBERAS y JUVENA, forman un tándem de campañas que se realizan casi consecutivamente en otoño y con objetivos similares. Las tres son coordinadas en el marco del ICES y van dirigidas a la estima de la abundancia de juveniles de boquerón y sardina, que constituirán el reclutamiento entrante a sus respectivos stocks”, concluye el responsable de campaña.

Los resultados de la campaña ECOCADIZ-RECLUTAS del año pasado indicaron una progresiva recuperación del stock de boquerón del golfo de Cádiz y de su reclutamiento, tras años de bajos niveles poblacionales, lo que se tradujo en un incremento del TAC asignado al stock para este año. La población de sardina del golfo de Cádiz también registró en otoño de 2025 un incremento respecto al observado en igual época del año anterior, mostrando cierta recuperación desde los bajos niveles registrados en 2022, aunque estando sustentada la población por sardinas de pequeño tamaño, al menos en aguas españolas. La caballa del sur registró también un notable incremento poblacional, con el grueso de la misma concentrada en aguas del Algarve portugués, pero básicamente compuesta por reclutas.

La campaña está cofinanciada por la Unión Europea, a través del Fondo Europeo Marítimo de Pesca y Acuicultura (FEMPA) para la recopilación y tratamiento de datos para la gestión de la pesca, con fines científicos y el apoyo al asesoramiento científico en relación con la política pesquera común.

El Instituto Español de Oceanografía (IEO) es un Centro Nacional del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), dependiente del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, dedicado a la investigación en ciencias del mar, especialmente en lo relacionado con el conocimiento científico de los océanos, la sostenibilidad de los recursos pesqueros y el medio ambiente marino. El IEO representa a España en la mayoría de los foros científicos y tecnológicos internacionales relacionados con el mar y sus recursos. Cuenta con nueve centros oceanográficos costeros, cinco plantas de experimentación de cultivos marinos, 12 estaciones mareográficas, una estación receptora de imágenes de satélites y una flota compuesta por cinco buques oceanográficos, entre los que destaca el Ramón Margalef y el Ángeles Alvariño. El Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) y, en particular, el Programa Operativo de I+D+i por y para el Servicio de las Empresas (Fondo Tecnológico), participa en la cofinanciación de los buques Ramón Margalef, Ángeles Alvariño y Francisco de Paula Navarro, así como en el Vehículo de Observación Remota (ROV) Liropus 2000.

   

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