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La protección frente al arrastre mejora la calidad de la dieta de varias especies comerciales

Un estudio del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) revela que la prohibición del arrastre en parte del Canal de Menorca modifica las relaciones tróficas de los peces demersales.

La protección frente al arrastre mejora la calidad de la dieta de varias especies comerciales
Ejemplar de pulpo común (Octopus vulgaris), una de las especies objetivo del estudio © Alejandro Martín (IEO-CSIC)

Palma, viernes 14 de noviembre de 20255. Un equipo del Centro Oceanográfico de Baleares del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) han demostrado que la protección de los fondos marinos frente a la pesca de arrastre no solo favorece la recuperación del hábitat, sino que también altera las relaciones tróficas entre las especies demersales, modificando qué y cómo se alimentan los peces de fondo.

El trabajo, publicado en la revista ICES Journal of Marine Science, analiza los efectos ecológicos de la prohibición del arrastre en el Lugar de Interés Comunitario (LIC) del Canal de Menorca, un área incluida en la Red Natura 2000 y en parte declarada Zona de Protección Pesquera (ZPP) en 2016.

“Las especies que viven cerca del fondo marino no solo se benefician de un hábitat más complejo, sino que también acceden a presas de mayor calidad energética”, explica María Valls, investigadora del IEO-CSIC y autora principal del estudio.

El estudio se llevó a cabo en la primavera de 2022 y 2023 a bordo de los buques Ángeles Alvariño y Ramón Margalef del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC). Se trata de una aproximación multidisciplinar en el que el personal investigador ha combinado técnicas de análisis del contenido estomacal y de la composición de isótopos estables de carbono y nitrógeno en el músculo de cinco especies comerciales —salmonete de roca (Mullus surmuletus), cabrilla (Serranus cabrilla), rubio (Chelidonichthys lastoviza), rascacio (Scorpaena notata) y pulpo común (Octopus vulgaris)— con la determinación calorimétrica del contenido energético de sus presas. Los análisis se han llevado a cabo en tres zonas con diferente nivel de presión pesquera incluyendo la ZPP del Canal de Menorca, una zona dentro del LIC que sigue abierta a la pesca y un área adyacente al LIC en la costa de levante de Mallorca.

Los resultados muestran que, en el área protegida, especies como el salmonete y la cabrilla consumen presas más ricas en energía (peces, poliquetos y camarones), lo que se traduce en una mayor ingesta calórica y una dieta de mayor calidad.

En cambio, otras especies más oportunistas, como el pulpo o el rubio, muestran respuestas más variables, probablemente debido a hábitos alimenticios más flexibles o a la preferencia por presas menos sensibles al impacto del arrastre.

“La mejora de la calidad del alimento y la recuperación del bentos tras el cierre al arrastre tienen un efecto directo en la fisiología y la productividad de las especies comerciales”, destaca Francesc Ordines, coautor del estudio. “Estos resultados confirman que las áreas protegidas son una herramienta eficaz no solo para conservar hábitats, sino también para mantener ecosistemas y pesquerías más saludables y productivas”.

El estudio se desarrolló en el marco del proyecto MARFISH (Una aproximación multidisciplinar para evaluar la respuesta de los recursos pesqueros a la protección) financiado por la Conselleria de Fons Europeus, Universitat i Cultura del Govern de les Illes Balears y refuerza la evidencia de que la protección del fondo marino genera beneficios ecológicos medibles en un periodo relativamente corto tras la prohibición del arrastre.

Las campañas del proyecto MARFISH se financiaron a través del proyecto SosMed (Mejora del conocimiento para la sostenibilidad de las pesquerías demersales en el Mediterráneo occidental) financiado con fondos europeos Next Generation (Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia), a través de un acuerdo entre el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y el IEO-CSIC.

Referencia: Valls, M., Farriols, M. T., Guijarro, B., Massutí, E., and Ordines, F. (2025). Protecting an area from bottom trawling affects trophic relationships in demersal species. ICES Journal of Marine Science, 82(9), fsaf161. https://doi.org/10.1093/icesjms/fsaf161

El Instituto Español de Oceanografía (IEO) es un Centro Nacional del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), dependiente del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, dedicado a la investigación en ciencias del mar, especialmente en lo relacionado con el conocimiento científico de los océanos, la sostenibilidad de los recursos pesqueros y el medio ambiente marino. El IEO representa a España en la mayoría de los foros científicos y tecnológicos internacionales relacionados con el mar y sus recursos. Cuenta con nueve centros oceanográficos costeros, cinco plantas de experimentación de cultivos marinos, 12 estaciones mareográficas, una estación receptora de imágenes de satélites y una flota compuesta por cinco buques oceanográficos, entre los que destaca el Ramón Margalef y el Ángeles Alvariño. El Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) y, en particular, el Programa Operativo de I+D+i por y para el Servicio de las Empresas (Fondo Tecnológico), participa en la cofinanciación de los buques Ramón Margalef, Ángeles Alvariño y Francisco de Paula Navarro, así como en el Vehículo de Observación Remota (ROV) Liropus 2000.

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Comienzan dos proyectos europeos coordinados para reforzar la protección del Mediterráneo frente a la contaminación y el cambio climático

MIRAMAR, liderado en España por el IEO, desarrollará metodologías innovadoras y armonizadas para monitorizar el impacto acumulativo de múltiples presiones en ecosistemas clave.

La colaboración entre MIRAMAR y MedPROACT permitirá compartir protocolos, casos de estudio y buenas prácticas en restauración ecológica y mitigación de la contaminación marina.

Una de las áreas piloto del proyecto se ubicará en la bahía de Pollença (Illes Balears), un enclave de alto valor ecológico incluido en la Red Natura 2000.

Comienzan dos proyectos europeos coordinados para reforzar la protección del Mediterráneo frente a la contaminación y el cambio climático
El proyecto comienza con una estrategia coordinada para abordar los principales retos ambientales del Mediterráneo © MIRAMAR Project. Centro Oceanográfico de Illes Balears (IEO-CSIC)

Palma, miércoles 12 de noviembre de 2025. Personal del Centro Oceanográfico de Baleares del Instituto Español de Oceanografía (IEO, CSIC) participó el pasado jueves 30 de octubre en la reunión del lanzamiento de dos nuevos proyectos financiados por los programas Interreg Euro-MED e Interreg Next Med: MIRAMAR y MedPROACT. Estos proyectos, continuidad de la Iniciativa Plastic Busters, arrancan desde el primer momento con una estrategia coordinada para abordar los principales retos ambientales del Mediterráneo.

El evento, celebrado en la sede de la Unión por el Mediterráneo (UfM) en Barcelona, reunió a instituciones científicas, administraciones públicas, entidades regionales y organizaciones de la sociedad civil de toda la cuenca mediterránea con el objetivo de fortalecer la cooperación y avanzar hacia un mar más saludable y resiliente.

MIRAMAR: ciencia y cooperación para los hábitats marinos

El Mediterráneo es uno de los mares del mundo más afectados por la actividad humana, con efectos acumulativos derivados de la contaminación por plásticos, los contaminantes emergentes, el ruido submarino y la pérdida y fragmentación de hábitats, amenazas exacerbadas por el cambio climático. Estas presiones impactan en la biodiversidad, las pesquerías, el bienestar social y la resiliencia de las comunidades costeras. El proyecto MIRAMAR se centra en mejorar el conocimiento científico y fortalecer la cooperación regional para responder a estos desafíos complejos y sus impactos acumulativos. En particular, se han identificado tres ecosistemas mediterráneos de gran valor ecológico: praderas de fanerógamas, humedales y hábitats de especies en peligro.

Estos ecosistemas desempeñan un papel crucial en el mantenimiento de la biodiversidad, el apoyo a las pesquerías y la protección de las costas frente a la erosión y los impactos climáticos, además de proporcionar importantes servicios ecosistémicos. El proyecto tiene como objetivo desarrollar una metodología innovadora y armonizada para monitorizar el impacto acumulativo de los factores de estrés seleccionados en nueve áreas piloto distribuidas entre Albania, Croacia, Francia, Grecia, Italia y España, además de en los tres hábitats identificados.

Concretamente, una de las áreas pilotos se encuentra en la bahía de Pollença (Illes Baleares) designada como Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) de la Red Natura 2000 y que forma parte de una Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) cuyos hábitats marinos contienen ecosistemas y especies de alto valor de conservación como extensas praderas de Posidonia oceanica y otras fanerógamas, macroalgas o comunidades coralígenas.

“El proyecto también desarrollará un catálogo de buenas prácticas y mitigación de la contaminación, basado en experiencias reales y casos de éxito en el Mediterráneo”, explica Carme Alomar del Centro Oceanográfico de Baleares.

MIRAMAR cuenta con la participación de ocho entidades socias y el apoyo de catorce socios asociados, incluyendo gestores de áreas protegidas, autoridades ambientales y organismos internacionales, con el objetivo de garantizar que los resultados científicos se traduzcan en políticas y acciones efectivas.

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El Instituto Español de Oceanografía (IEO) es un Centro Nacional del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), dependiente del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, dedicado a la investigación en ciencias del mar, especialmente en lo relacionado con el conocimiento científico de los océanos, la sostenibilidad de los recursos pesqueros y el medio ambiente marino. El IEO representa a España en la mayoría de los foros científicos y tecnológicos internacionales relacionados con el mar y sus recursos. Cuenta con nueve centros oceanográficos costeros, cinco plantas de experimentación de cultivos marinos, 12 estaciones mareográficas, una estación receptora de imágenes de satélites y una flota compuesta por cinco buques oceanográficos, entre los que destaca el Ramón Margalef y el Ángeles Alvariño. El Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) y, en particular, el Programa Operativo de I+D+i por y para el Servicio de las Empresas (Fondo Tecnológico), participa en la cofinanciación de los buques Ramón Margalef, Ángeles Alvariño y Francisco de Paula Navarro, así como en el Vehículo de Observación Remota (ROV) Liropus 2000.

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