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Investigadores del Instituto Español de Oceanografía (IEO) y de la Direcció General de Pesca del Govern de les Illes Balears han publicado en la revista Deep-Sea Research un estudio sobre el ciclo de vida de dos especies de calamar de aguas profundas. Estas dos especies de cefalópodos, pertenecientes al género Histioteuthis, habitan la mayor parte de los océanos mundiales, y sin embargo hasta la fecha los conocimientos sobre estas especies eran muy escasos.

Histioteuthis reversa

Foto: Asvin Pérez-Centre Oceanogràfic de les Balears

Antoni Quetglas, Aina de Mesa y Francesc Ordines, investigadores del Centro Oceanográfico de Baleares del IEO, junto con Amàlia Grau de la Dirección General de Pesca del Gobierno de las Islas Baleares han estudiado el ciclo de vida de dos calamares de aguas profundas y los resultados se han publicado recientemente en la prestigiosa revista Deep-Sea Research.

Los investigadores han estudiado en aguas del Mediterráneo tanto la especie Histioteuthis reversa como Histioteuthis bonnellii. Ambas especies de calamar, viven a profundidades superiores a los 500 metros, y, como adaptaciones a la oscuridad reinante en dichos fondos, estas especies se caracterizan por poseer ojos desproporcionadamente grandes y el cuerpo repleto de órganos bioluminiscentes.

A pesar de su amplia distribución geográfica los conocimientos que se poseían actualmente a nivel mundial eran muy escasos debido a la dificultad de capturarlos en aguas tan profundas.

La mayor parte de la información disponible hasta la fecha procedía del análisis de los contenidos estomacales de sus depredadores, principalmente cetáceos, pinnípedos y aves marinas. Si bien dichos análisis indicaban que estos calamares eran abundantes en la mayoría de océanos mundiales, los pocos datos procedentes directamente de individuos recién capturados y en buen estado de conservación hacían difícil un estudio integral de su ciclo vital.

Para conseguir un número suficiente de individuos, los investigadores han tenido que recolectar durante varios años los escasos ejemplares que se han ido capturando en innumerables campañas oceanográficas y salidas al mar en embarcaciones comerciales.

El artículo publicado, que se ha realizado a partir de muestras recolectadas en el Mediterráneo Occidental, recoge diferentes aspectos de la biología de ambas especies como su distribución geográfica y espacial, estructura poblacional, maduración sexual y reproducción, así como el estudio de la dieta a partir del análisis de contenidos estomacales. Las investigaciones indican que estas especies migran hacia aguas más profundas a medida que avanza su crecimiento. De hecho, la reproducción tendría lugar únicamente a profundidades superiores a los 800 metros, puesto que ésta es la mayor profundidad prospectada y no se ha encontrado ni un solo ejemplar sexualmente maduro. Posteriormente, sin embargo, las hembras maduras subirían de nuevo a la superficie para realizar la puesta y dejar la dispersión de las larvas a merced de las corrientes marinas.

En los contenidos estomacales se han encontrado diferentes tipos de presas pertenecientes a tres grupos taxonómicos principales: crustáceos, cefalópodos y peces. Los peces fueron, con diferencia, la presa principal en ambas especies, seguido de los crustáceos, mientras que los cefalópodos se encontraron sólo ocasionalmente. Las presas identificadas pertenecen mayoritariamente a especies que realizan migraciones diarias desde el fondo, donde pasan el día, a la superficie, donde se alimentan de noche, lo que indicaría que los calamares persiguen a sus presas en estos movimientos diarios.

Para más información, consulta el artículo en nuestra web

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Investigadores del Centre Oceanogràfic de les Balears, de la Direcció General de Pesca del Govern de les Illes Balears y del Instituto de Investigaciones Marinas del CSIC han publicado en el último número de la revista Scientia Marina los resultados de la investigación realizada sobre la reproducción del mero en el Archipiélago Balear.

epinephelus marginatus

Foto: Centre Oceanogràfic de les Balears

Identificar los patrones de reproducción de una especie es esencial para comprender la dinámica de la población y diseñar medidas de gestión adecuadas para su recuperación y conservación. La época y duración de la reproducción, la talla y edad en la que alcanzan la madurez sexual, la fecundidad y los mecanismos que determinan el cambio de sexo en especies hermafroditas son parámetros que determinan el potencial reproductivo de una especie y su capacidad para soportar la explotación. Éstos han sido los objetivos del trabajo, cuyo análisis se ha realizado sobre 400 ejemplares capturados mediante pesca artesanal y recreativa en aguas de Mallorca y Menorca desde 1998 a 2004.

El mero, Epinephelus marginatus, es una especie emblemática del Mediterráneo, con un alto valor comercial y cuyas poblaciones se encuentran sobreexplotadas en toda su área de distribución, estando actualmente incluida en la lista roja de especies amenazadas. Al igual que otros grandes serránidos, el mero es una especie hermafrodita, de crecimiento lento que puede alcanzar los 60 años de edad y más de 1 metro de longitud. Se distribuye en los fondos rocosos del Mediterráneo y del Atlántico preferentemente desde la superficie hasta los 50 metros, aunque puede alcanzar los 250 m de profundidad. Estas características biológicas, su distribución batimétrica y un comportamiento confiado le hacen especialmente vulnerable a la explotación.

Ejemplar de 105 cm de longitud capturado por la pesca artesanal (Cala Ratjada-Mallorca). Foto: Lucía Rueda-COB

Las características ambientales de las Islas Baleares favorecen un largo periodo de reproducción de la especie, que se extiende desde finales de primavera a finales de verano, siendo la actividad reproductora máxima en los meses de julio y agosto. Las hembras alcanzan la madurez sexual a los 49 cm de longitud y los 6 años de edad. A diferencia de otros grandes serránidos, el cambio de sexo está determinado por la sex-ratio del grupo social, y los datos obtenidos lo sitúan en los 80 cm de longitud. Sin embargo, y aunque los machos son los ejemplares de mayor talla y edad, se ha observado que existe un amplio solapamiento entre ambos sexos, pudiendo alcanzar las hembras las máximas tallas y edades observadas en la población. Cabe resaltar que, a diferencia de otras poblaciones estudiadas, en las Islas Baleares se observan ejemplares bisexuales y machos de talla y edad próxima a la talla de madurez sexual de las hembras, lo que indica una alta mortalidad pesquera en la zona.

Respecto a la fecundidad, la especie es un ponedor parcial, realizando como media 10 puestas durante un ciclo reproductor. Se ha observado que la fecundidad total aumenta con la talla, edad y el estado de condición (HSI) del ejemplar, habiéndose estimado una fecundidad relativa media de 334.000 ovocitos por kg. Sin embargo, para una misma talla, las hembras que presentan una distribución más superficial y son capturadas por la pesca recreativa presentan una fecundidad media mayor que las procedentes de la pesca artesanal.

Los investigadores apuntan que los resultados obtenidos en este estudio, permiten evaluar y proponer distintas medidas de gestión para el mero en el mar Balear. El hecho de que sea una especie hermafrodita y que mantenga hembras de gran talla en la población, unido a que no se produce una pérdida de la capacidad reproductiva con la edad, indica la necesidad de proteger a los ejemplares de mayor talla y edad. Asimismo, es necesario modificar la talla mínima de captura establecida para la especie en 45 cm, la cual es inferior a la talla de primera madurez estimada de 49 cm. En concreto, la creación de zonas cerradas a la pesca que abarquen un amplio rango batimétrico, parece la medida de gestión óptima para su conservación.

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