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Un estudio del IEO confirma la vulnerabilidad de las larvas de atún rojo al calentamiento del Mediterráneo

El aumento de la temperatura reduce el margen de supervivencia de las larvas de esta especie emblemática que nacen en el Mar Balear.

Un estudio del IEO confirma la vulnerabilidad de las larvas de atún rojo al calentamiento del Mediterráneo
Larvas de atún rojo capturadas durante la campaña TUNIBAL. © Asvin Pérez. Centro Oceanográfico de Baleares. IEO-CSIC

Palma, miércoles 19 de agosto de 2026. Un equipo multidisciplinar internacional ha publicado un nuevo estudio que revela que las larvas de atún rojo atlántico (Thunnus thynnus) sobreviven dentro de un estrecho rango de temperaturas, lo que las convierte en una de las fases más vulnerables frente al calentamiento del océano.

El trabajo aporta nuevos datos sobre los límites térmicos de las larvas, con valores medios de 31,7 °C como máximo y 17,9 °C como mínimo. Estos resultados informan sobre la sensibilidad de las larvas a altas temperaturas refuerzan que no pueden sobrevivir en aguas más frías, lo que explica por qué el atún rojo no se reproduce en épocas o zonas con temperaturas más bajas.

Pero más allá de conocer los límites térmicos, lo importante es cuánto margen real tienen las larvas antes de alcanzarlos. En las aguas de las Islas Baleares, la principal zona de reproducción del atún rojo en el Mediterráneo occidental, las temperaturas actuales del mar ya se sitúan relativamente cerca de ese límite superior, dejando un margen de seguridad de solo 3,6 °C. Esto significa que, en el caso de las olas de calor marinas en verano que es cuando se reproduce el atún rojo, la temperatura del agua puede aumentar rápidamente hasta niveles críticos para las larvas. Con el calentamiento previsto del océano, estos episodios serán más frecuentes e intensos, reduciendo aún más ese margen y aumentando el riesgo para su supervivencia.

“Estamos viendo cómo las primeras fases de vida del atún rojo operan muy cerca de sus límites térmicos. Esto aumenta su vulnerabilidad frente a eventos extremos como las olas de calor marinas”, señalan los investigadores.

El estudio también pone de relieve el desafío que supone trabajar con especies de mar abierto en condiciones controladas. La extrema sensibilidad de las larvas hace que obtener información sobre sus primeras etapas de vida sea especialmente complejo, lo que refuerza el valor de estos resultados.

Este trabajo contribuye a mejorar el conocimiento sobre la tolerancia térmica de una especie icónica y depredadora clave de los ecosistemas marinos, y se integra en un esfuerzo más amplio por construir bases de datos sobre los límites térmicos en fases tempranas de peces.

“El atún rojo atlántico es mucho más que un recurso pesquero: su papel como depredador tope lo convierte en una pieza clave para el equilibrio de los ecosistemas marinos. Comprender y proteger sus primeras etapas de vida será esencial para garantizar su resiliencia en el futuro”, concluye el equipo científico.

El estudio ha sido cofinanciado parcialmente por el proyecto TUNAWAVE (PID2022-140403OB-I00 financiado por MCIN/AEI/ 10.13039/501100011033/FEDER, UE); por la Unión Europea a través del programa Horizonte 2020 y por el Govern de les Illes Balears y el Impuesto al Turismo Sostenible.

Marta Moyano, Edurne Blanco, Aurelio Ortega, Fernando De la Gándara, Laia Armengol, Myron A. Peck, Patricia Reglero. Critical thermal limits of Atlantic bluefin tuna (Thunnus thynnus) larvae. Journal of Thermal Biology ,Volume 136, February 2026, 104410. https://doi.org/10.1016/j.jtherbio.2026.104410

El Instituto Español de Oceanografía (IEO) es un Centro Nacional del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), dependiente del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, dedicado a la investigación en ciencias del mar, especialmente en lo relacionado con el conocimiento científico de los océanos, la sostenibilidad de los recursos pesqueros y el medio ambiente marino. El IEO representa a España en la mayoría de los foros científicos y tecnológicos internacionales relacionados con el mar y sus recursos. Cuenta con nueve centros oceanográficos costeros, cinco plantas de experimentación de cultivos marinos, 12 estaciones mareográficas, una estación receptora de imágenes de satélites y una flota compuesta por cinco buques oceanográficos, entre los que destaca el Ramón Margalef y el Ángeles Alvariño. El Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) y, en particular, el Programa Operativo de I+D+i por y para el Servicio de las Empresas (Fondo Tecnológico), participa en la cofinanciación de los buques Ramón Margalef, Ángeles Alvariño y Francisco de Paula Navarro, así como en el Vehículo de Observación Remota (ROV) Liropus 2000.