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El IEO participa en la primera evaluación global de residuos de plásticos en los océanos

Restos plásticos hallados por la expedición Malaspina. Foto: Joan Costa
Restos plásticos hallados por la expedición Malaspina. Foto: Joan Costa

Científicos españoles han evaluado globalmente la cantidad de residuos plásticos y han comprobado que existen grandes acumulaciones de estos residuos en el océano abierto, coincidiendo con los cinco grandes giros de circulación de agua superficial en el océano. Además de la ya conocida acumulación de basura plástica del Pacifico Norte, estos expertos han comprobado la existencia de acumulaciones similares en el centro del Atlántico Norte, el Pacífico Sur, el Atlántico Sur y el Océano Indico.

El trabajo, liderado por la Universidad de Cádiz, ha sido portada de la prestigiosa revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), y es resultado de la expedición española Malaspina, que circunnavegó el planeta desde diciembre de 2010 a junio de 2011.

Según este estudio, en el que ha participado Mª Luz Fernández de Puelles, investigadora del Instituto Español de Oceanografía en Baleares, la cantidad global de plástico acumulado sobre la superficie de los océanos es de decenas de miles de toneladas, abundancia inferior a la esperada. Esos pequeños fragmentos de plástico, conocidos como microplásticos, pueden llegar a durar cientos de años y fueron detectados en el 88% de la superficie oceánica muestreada durante la Expedición Malaspina 2010.

"Estos microplásticos pueden influir en el comportamiento y en la cadena alimenticia de los organismos marinos. Por un lado, los pequeños fragmentos plásticos a menudo acumulan contaminantes que, en caso de ingesta, pueden pasar a los organismos durante la digestión. De igual forma, pueden darse obstrucciones gastrointestinales, que son otro de los problemas más frecuentes con este tipo de residuos. Por otro lado, la abundancia de fragmentos plásticos flotantes permite a muchos organismos pequeños navegar y colonizar lugares hasta ahora inaccesibles para ellos. Pero, probablemente, la mayor parte de los impactos que está causando la contaminación por plástico en los océanos no se conocen todavía", explica Andrés Cózar, investigador de la UCA y líder del trabajo.

La Expedición Malaspina 2010

La Expedición de Circunnavegación Malaspina 2010 es un proyecto liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científica (CSIC), que integra a más de 400 científicos de todo el mundo y que arrancó el 15 de diciembre de 2010 con la salida del puerto de Cádiz del buque de investigación oceanográfica Hespérides. A bordo de este barco de la Armada Española y del buque Sarmiento de Gamboa, los investigadores estudiaron durante nueve meses (siete a bordo del Hespérides y dos a bordo del Sarmiento) el impacto del cambio global en el ecosistema del océano, explorando su biodiversidad.

Los científicos tomaron cerca de 200.000 muestras de agua, plancton, peces, partículas de la atmósfera y gases en 313 puntos de los océanos Índico, Pacífico y Atlántico con profundidades de hasta 6.000 metros. La circunnavegación está sirviendo para realizar un amplio diagnóstico del estado los océanos del planeta y explorar los misterios de sus profundidades. En este proyecto Mª Luz Fernandez de Puelles se encarga de conocer la biodiversidad del zooplancton a escala global.

Referencia bibliográfica: Andrés Cózar, Fidel Echevarría, Juan I. González-Gordillo, Xabier Irigoien, Bárbara Úbeda, Santiago Hernández-León, Álvaro Palma, Sandra Navarro, Juan García-de-Lomas, Andrea Ruiz, María L. Fernández-de-Puelles, and Carlos M. Duarte. Plastic debris in the open ocean. PNAS. DOI: 10.1073/pnas.1314705111

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La resistencia de los corales de profundidad frente a la acidificación del océano muestra diferentes respuestas en diferentes especies

Izquierda: Desmophyllum dianthus. Derecha: Dendrophyllia cornigera. Foto: Eduardo Obis
Izquierda: Desmophyllum dianthus. Derecha: Dendrophyllia cornigera. Foto: Eduardo Obis

Investigadores del Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona (ICM-CSIC) y del Centro Oceanográfico de Baleares del Instituto Español de Oceanografía (IEO) han evaluado la resistencia a la acidificación de cuatro especies de corales de profundidad presentes en el Mediterráneo. Entre ellas, Lophelia pertusa y Madrepora oculata son especies que suelen aparecer formando estructuras similares a arrecifes, Dendrophyllia cornigera es una especie también ramificada y distribuida generalmente formando pequeños parches o bien de forma aislada, mientras que Desmophyllum dianthus es un coral solitario.

El trabajo de investigación se llevó a cabo en las instalaciones del ICM (CSIC), sometiendo a las cuatro especies de corales colectados en el Mediterráneo, a dos tratamientos que simularon las condiciones actuales de pH en el Mediterráneo (8.10 unidades) y las condiciones de pH que el IPCC prevé para finales de siglo (7.81 unidades).

Los resultados obtenidos tras los seis meses de duración del experimento llevado a cabo con L. pertusa y M. oculata, publicados en la revista Water, no mostraron un efecto significativo del tratamiento acidificado en las tasas de crecimiento de ambas especies. Sin embargo, entre los resultados destacables se observó un mayor crecimiento en los pólipos jóvenes de L. pertusa en comparación con los pólipos maduros de la misma especie. En el caso del experimento realizado con D. dianthus y D. cornigera, con una duración superior a los diez meses, y cuyos resultados se publicaron en la revista Coral Reefs, se detectó una disminución de hasta un 70% en las tasas de crecimiento de D. dianthus, mientras que los especímenes de D. cornigera no mostraron ninguna variación.

Estos estudios muestran la existencia de variaciones en la respuesta de los corales a lo largo del tiempo de exposición a los tratamientos, confirmando la importancia de realizar experimentos de larga duración. Así mismo, los resultados ponen de manifiesto el efecto heterogéneo que parece tener un pH bajo sobre las tasas de crecimiento de estos organismos, dependiendo en buena medida de su edad, sugiriendo que los especímenes jóvenes que generalmente presentan mayores tasas de calcificación, podrían ser los más susceptibles de sufrir los efectos negativos de la acidificación.

Izquierda: Lophelia pertusa; derecha: Madrepora oculata. Foto: Andrea Gori

Izquierda: Lophelia pertusa; derecha: Madrepora oculata. Foto: Andrea Gori

Referencias bibliográficas:

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