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El Centro Oceanográfico de Baleares del IEO evalúa las poblaciones de nacras en el Mediterráneo español

El estudio de estas especies es esencial debido a su papel ecológico en los ecosistemas del Mediterráneo

Las inmersiones han permitido documentar la distribución de ambas especies, monitorear individuos supervivientes, detectar híbridos y evaluar su demografía en diversas áreas

El COB evalúa las poblaciones de nacras en el Mediterráneo español
Imagen de la reintroducción de un ejemplar resistente de nacra en el Parque Nacional Marítimo-Terrestre del Archipiélago de Cabrera. © Maite Vázquez-Luis C.O. Baleares (IEO, CSIC)

Palma, lunes 5 de mayo de 2025. Personal científico y técnico del Instituto Español de Oceanografía (IEO, CSIC) evaluaron entre septiembre de 2023 y diciembre de 2024 el estado de conservación de las especies de nacra Pinna nobilis y Pinna rudis. Las campañas de muestreo realizadas han permitido obtener datos cruciales sobre la distribución, amenazas y estado de estas especies en áreas clave del litoral español, con el objetivo de diseñar estrategias efectivas de conservación.

Durante este periodo, realizaron 12 campañas de muestreo en 95 localidades distribuidas en todas las comunidades autónomas mediterráneas, realizando 279 inmersiones que abarcaron más de 149.000 metros cuadrados de superficie marina. Estos esfuerzos han permitido documentar la distribución y evaluar la demografía de ambas especies, monitorear individuos supervivientes y detectar híbridos en diversas áreas.

En el caso del seguimiento de ejemplares supervivientes de la nacra Pinna nobilis en mar abierto, se realizaron 80 visitas para monitorizar a los 18 individuos localizados en diversas localidades de Cataluña, Illes Balears y Comunidad Valenciana incluyendo espacios marinos protegidos de las tres comunidades autónomas como el Parque Natural de Cap de Creus, la Reserva Marina de Tabarca, La Reserva Marina del Migjorn de Mallorca, la zona LIC de las Bahías de Pollença y Alcudia en Mallorca y la ZEC de Cap Martinet en Ibiza.

“Cabe destacar la localización de tres individuos híbridos nuevos. La presencia de estos ejemplares no sólo representa un paso esperanzador para la supervivencia a largo plazo de la especie, sino que también contribuye al mantenimiento de la diversidad genética de las poblaciones, un elemento clave para su capacidad de adaptación frente a futuros desafíos ambientales”, explica Maite Vázquez-Luis, investigadora del Centro Oceanográfico de Baleares del IEO.

Las zonas santuario del Delta del Ebro y el Mar Menor son cruciales para la conservación de la especie y son las únicas zonas de España que mantienen poblaciones de P. nobilis vivas. Gracias a las condiciones ambientales únicas que poseen, como una salinidad distinta al agua marina, parece limitar la entrada de patógenos.

Para evaluar el estado de estas poblaciones, se continuó con el seguimiento demográfico mediante ejemplares marcados en zonas santuario del mar Menor y el Delta del Ebro. Además, durante el seguimiento del presente año en el Mar Menor, se ha detectado el primer evento de reclutamiento desde 2016. “Aunque los nuevos reclutas detectados no sobrevivieron, su aparición representa un avance esperanzador para la recuperación de la especie”, añade Vázquez-Luis.

Respecto a la especie congenérica Pinna rudis, se recorrieron más de 123.000 metros cuadrados de Andalucía y de las Islas Baleares para aumentar el conocimiento sobre su distribución espacial, registrando su presencia en nuevas zonas a lo largo del litoral español. En Andalucía se han prospectado zonas de interés ecológico para Pinna rudis como la Reserva Marina de Cabo de Gata-Níjar, la ZEC de la isla de San Andrés y el Parque Natural de Maro-Cerro Gordo, obteniendo nuevos datos sobre la distribución espacial de la especie en esa demarcación. Este esfuerzo, combinado con la información facilitada por la Junta de Andalucía, así como avistamientos facilitados por investigadores colaboradores, ha permitido construir una base de datos georreferenciada detallada sobre la distribución espacial de la especie, que servirá como referencia para futuras estrategias de gestión y conservación.

En el caso de las Islas Baleares se han realizado búsquedas en todas las islas siendo el Parque Nacional Marítimo-Terrestre del Archipiélago de Cabrera un enclave crucial para aumentar el conocimiento sobre los procesos demográficos de P. rudis. Allí sus poblaciones se monitorizan anualmente desde 2013 con el seguimiento de más de 100 individuos repartidos en las diferentes estaciones y que están mostrando altas tasas de supervivencia del 85%. Este seguimiento a largo plazo permitirá obtener indicadores poblacionales básicos para la gestión de la especie y obtener parámetros clave de poblaciones climácicas de entornos protegidos.

Entre las acciones realizadas en el marco del proyecto, destaca la translocación de dos ejemplares híbridos desde Menorca y Colonia de Sant Jordi al Parque Nacional Marítimo-Terrestre del Archipiélago de Cabrera. Esta medida de gestión llevada a cabo conjuntamente con el Parque y el Servei de Protecció d’Espècies del Govern Balear, perseguía proteger a los individuos de amenazas directas contra su integridad e intentar aumentar las posibilidades de supervivencia de los ejemplares, sobre todo en el caso del ejemplar de Mallorca que se localizó fuera del sustrato y en mal estado. Debido a su estado, la nacra de Colonia de Sant Jordi no sobrevivió, mientras que la nacra translocada desde Menorca se encuentra en buen estado y ha crecido, lo que indica un desarrollo sostenible en su nuevo entorno.

La importancia de proteger a Pinna nobilis y Pinna rudis

El estudio de estas especies es esencial debido a su papel ecológico en los ecosistemas del Mediterráneo. Pinna nobilis, especie en peligro crítico de extinción, y la nacra de roca Pinna rudis, especie protegida, son los mayores bivalvos del Mediterráneo y contribuyen a la biodiversidad al proporcionar refugio y alimento a numerosas especies, así como realizar distintas funciones ecosistémicas que mejoran la calidad del agua.

“Proteger estas especies es preservar un patrimonio natural vital para los ecosistemas marinos y su biodiversidad”, concluye Maite Vázquez-Luis experta en estas especies y coordinadora del proyecto BIODIV.

Estas campañas se enmarcan en el proyecto BIODIV: “Asesoramiento científico-técnico para el seguimiento de la biodiversidad marina: espacios y especies marinos protegidos de competencia estatal (2022-2025)”. Proyecto financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia; e impulsado por la Dirección General de Biodiversidad, Bosques y Desertificación del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, y CSIC a través del Instituto Español de Oceanografía (IEO).

BIODIV

El Instituto Español de Oceanografía (IEO) es un Centro Nacional del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), dependiente del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, dedicado a la investigación en ciencias del mar, especialmente en lo relacionado con el conocimiento científico de los océanos, la sostenibilidad de los recursos pesqueros y el medio ambiente marino. El IEO representa a España en la mayoría de los foros científicos y tecnológicos internacionales relacionados con el mar y sus recursos. Cuenta con nueve centros oceanográficos costeros, cinco plantas de experimentación de cultivos marinos, 12 estaciones mareográficas, una estación receptora de imágenes de satélites y una flota compuesta por cinco buques oceanográficos, entre los que destaca el Ramón Margalef y el Ángeles Alvariño. El Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) y, en particular, el Programa Operativo de I+D+i por y para el Servicio de las Empresas (Fondo Tecnológico), participa en la cofinanciación de los buques Ramón Margalef, Ángeles Alvariño y Francisco de Paula Navarro, así como en el Vehículo de Observación Remota (ROV) Liropus 2000.

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El COB colabora en un estudio que revela la asombrosa capacidad de adaptación de los pulpos salvajes tras lesiones graves

Publican el caso mejor documentado de un pulpo con brazo bifurcado y su sorprendente uso funcional en libertad.

El estudio del IIM y el IEO puede tener implicaciones para la neurociencia, la conservación marina y la bioingeniería.

Un estudio revela la asombrosa capacidad de adaptación de los pulpos salvajes tras lesiones graves
Imagen del pulpo Salvador con el brazo bifurcado captada en aguas de la isla de Ibiza. © Hidde Juijn.

Palma, miércoles 30 de abril de 2025. Personal del Instituto de Investigaciones Marinas (IIM) y del Centro Oceanográfico de Baleares del Instituto Español de Oceanografía (IEO), ambos del CSIC, han documentado el caso más completo jamás registrado de un pulpo con un brazo bifurcado funcional en su hábitat natural. El hallazgo, resultado de cinco meses de seguimiento del ejemplar en aguas costeras de Ibiza en las Islas Baleares, revela no sólo la regeneración inusual de un brazo dividido en dos, sino también el uso diferenciado y adaptativo de ambos brazos regenerados.

El ejemplar, un macho de Octopus vulgaris, presentaba signos de haber sobrevivido a un ataque previo, perdiendo varias extremidades. Durante la regeneración, uno de sus brazos se bifurcó, generando dos apéndices separados. Ambos crecieron con el tiempo y fueron usados de manera especializada: uno con mayor frecuencia en alimentación y otro en comportamientos exploratorios, lo que sugiere una adaptación progresiva y específica.

“Aunque la bifurcación de brazos se había descrito antes desde un punto de vista anatómico, este es el primer estudio que documenta cómo usan esos brazos regenerados y bifurcados en un entorno salvaje”, explica Jorge Hernández-Urcera, coautor del estudio.

El estudio, financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y el programa ERASMUS +, también sugiere que los brazos dañados fueron usados con menor frecuencia en conductas arriesgadas, lo que podría apuntar a una forma de memoria del dolor o aprendizaje por experiencia. Estos patrones no solo confirman la capacidad de adaptación conductual de los pulpos, sino que plantean interrogantes sobre cómo su sistema nervioso integra nuevas extremidades.

Además, observaron un uso lateralizado y altamente individualizado de los brazos en tareas específicas, lo que pone en evidencia la sorprendente plasticidad motora del pulpo, incluso ante alteraciones morfológicas extremas.

“El hecho de que este pulpo haya adaptado su comportamiento y reorganizado el uso de sus brazos de forma funcional sugiere mecanismos neuronales complejos que podrían inspirar nuevas aplicaciones en robótica, neurociencia y medicina regenerativa”, añade Miguel Cabanellas-Reboredo, investigador del Centro Oceanográfico de Baleares.

Dado que los pulpos son organismos de vida corta, pero con una notable capacidad de regeneración y adaptación, estudios como éste podrían tener implicaciones profundas para comprender cómo otros sistemas biológicos enfrentan la lesión y la recuperación. En particular, el caso abre nuevas vías de investigación sobre la neurogénesis en apéndices regenerados y cómo el sistema nervioso central y periférico se reorganiza frente a estas anomalías.

“Aunque el estudio se basa en un único individuo, su rareza y el nivel de detalle obtenido lo convierten en una pieza clave para futuras investigaciones sobre comportamiento, regeneración y control motor en organismos marinos”, concluye Sam E. Soule, primer autor del trabajo.

Referencia bibliográfica: Sam Ellington Soule, Miguel Cabanellas-Reboredo, Ángel F. González, Hidde Juijn and Jorge Hernández-Urcera, 2025. The Persistence of Memory: Behavioral Analysis and Arm Usage of a Nine-Armed Octopus vulgaris. Animals 2025, 15, 1034. https://doi.org/10.3390/ani15071034

El Instituto Español de Oceanografía (IEO) es un Centro Nacional del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), dependiente del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, dedicado a la investigación en ciencias del mar, especialmente en lo relacionado con el conocimiento científico de los océanos, la sostenibilidad de los recursos pesqueros y el medio ambiente marino. El IEO representa a España en la mayoría de los foros científicos y tecnológicos internacionales relacionados con el mar y sus recursos. Cuenta con nueve centros oceanográficos costeros, cinco plantas de experimentación de cultivos marinos, 12 estaciones mareográficas, una estación receptora de imágenes de satélites y una flota compuesta por cinco buques oceanográficos, entre los que destaca el Ramón Margalef y el Ángeles Alvariño. El Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) y, en particular, el Programa Operativo de I+D+i por y para el Servicio de las Empresas (Fondo Tecnológico), participa en la cofinanciación de los buques Ramón Margalef, Ángeles Alvariño y Francisco de Paula Navarro, así como en el Vehículo de Observación Remota (ROV) Liropus 2000.

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