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Un pequeño crustáceo podría representar uno de los mayores reservorios de microplásticos del océano

El IEO ha evaluado por primera vez la ingesta de partículas antropogénicas en copépodos pontélidos, una familia de crustáceos que viven en la interfaz entre la atmósfera y las aguas oceánicas.

Estos organismos pueden retener hasta un máximo de 200 partículas por metro cúbico de agua marina y podrían representar un punto de entrada de microplásticos en las redes tróficas.

Un pequeño crustáceo podría representar uno de los mayores reservorios de microplásticos del océano
Copépodo Pontella mediterranea. © Wikipedia. Leonidsvetlichny

Palma, miércoles 31 de enero de 2024. Investigadoras del Centro Oceanográfico de Baleares del Instituto Español de Oceanografía (IEO, CSIC) han publicado un estudio que revela que el copépodo Pontella mediterranea, un crustáceo del tamaño aproximado de un grano de arena, puede retener una media de 45 microplásticos –y hasta un máximo de 200- por metro cúbico de agua de mar, lo que sumado a la elevada abundancia de esta especie, lo convertirían en uno de los reservorios de microplásticos más grandes del océano.

Para realizar este análisis, que constituye la primera evaluación de la interacción entre los microplásticos y una especie de Pontellidae, el equipo científico realizó un muestreo de los primeros 12 centímetros de las aguas superficiales del mar de Alborán durante la campaña MEDIAS, realizada en el verano del 2022.

Una vez calculada la abundancia, que oscila desde varias decenas hasta mil individuos por metro cúbico en los primeros centímetros de la superficie marina, se evaluó la capacidad de ingesta y retención de microplásticos de aproximadamente 3000 individuos de Pontella mediterranea. La ingesta de microplásticos en esta especie, calculada como el número de partículas ingeridas por cada individuo, es bastante baja si se considera que otras especies como los mejillones pueden ingerir entre 10 y 50 veces más partículas. Sin embargo, la gran abundancia de Pontella mediterranea en la zona de estudio determina que, a pesar de ingerir pocas partículas de microplásticos por individuo, sea capaz de acumular hasta 200 partículas por metro cubico de agua, pudiendo representar un gran reservorio de estas partículas en el medio marino.

Los copépodos Pontellidae ocupan un peculiar nicho ecológico al vivir en la interfaz entre la atmósfera y los océanos. Han desarrollado mecanismos de adaptación en este entorno cambiante: una coloración azul brillante los protege de la alta radiación ultravioleta y contra la depredación y las estructuras de adhesión superficiales les permiten permanecer en la superficie frente a las turbulencias. Los Pontellidae dan forma a las redes alimentarias de uno de los hábitats marinos más vastos y críticos, fundamental para una variedad de procesos terrestres biogeoquímicos y climáticos globales como el intercambio de aerosoles y gases entre las aguas oceánicas y la atmósfera, por lo que son cruciales para una amplia gama de procesos globales y difíciles de reemplazar por otras especies. Además, están amenazados por el cambio climático global y contaminantes antropogénicos, incluidos los microplásticos.

Los resultados obtenidos son de particular interés ya que los microplásticos representan una de las principales amenazas para el medio marino y la biodiversidad asociada. “Este estudio representa un primer paso para comprender la interacción entre copépodos hiponeustónicos y microplásticos”, explica Valentina Fagiano, primera autora del trabajo e investigadora predoctoral por el Govern de les Illes Balears en el grupo Impact@sea liderado por Salud Deudero del Centro Oceanográfico de Baleares.

“Comprender cómo se distribuyen, transfieren y acumulan los microplásticos dentro de las redes alimentarias marinas es crucial para entender sus efectos en múltiples niveles. Sin embargo, se necesitan más estudios para valorar esta interacción, su potencial para secuestrar microplásticos y analizar cómo estos reservorios podrían afectar a la propagación de microplásticos a lo largo de las redes alimentarias”, concluye Fagiano.

Referencia bibliográfica: V. Fagiano, C. Alomar, A. Ventero, M.L. Fernández de Puelles, M. Iglesias, S. Deudero, 2024. First assessment of anthropogenic particle ingestion in Pontellid copepods: Pontella mediterranea as a potential microplastic reservoir in the Neuston. Science of the Total Environment, 908 (2024), 168480. https://doi.org/10.1016/j.scitotenv.2023.168480

El Instituto Español de Oceanografía (IEO) es un Centro Nacional del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), dependiente del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, dedicado a la investigación en ciencias del mar, especialmente en lo relacionado con el conocimiento científico de los océanos, la sostenibilidad de los recursos pesqueros y el medio ambiente marino. El IEO representa a España en la mayoría de los foros científicos y tecnológicos internacionales relacionados con el mar y sus recursos. Cuenta con nueve centros oceanográficos costeros, cinco plantas de experimentación de cultivos marinos, 12 estaciones mareográficas, una estación receptora de imágenes de satélites y una flota compuesta por cinco buques oceanográficos, entre los que destaca el Ramón Margalef y el Ángeles Alvariño. El Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) y, en particular, el Programa Operativo de I+D+i por y para el Servicio de las Empresas (Fondo Tecnológico), participa en la cofinanciación de los buques Ramón Margalef, Ángeles Alvariño y Francisco de Paula Navarro, así como en el Vehículo de Observación Remota (ROV) Liropus 2000.

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El IEO continúa con la monitorización ambiental del Mediterráneo español

Comienza la primera campaña oceanográfica del año del programa RADMED, una serie histórica de datos de más de 30 años que permite analizar los efectos del cambio global en el Mediterráneo.

Durante 22 días recorrerán el litoral español desde Barcelona hasta Málaga, incluyendo las Islas Baleares, a bordo del buque oceanográfico Francisco de Paula Navarro.

El IEO continúa con la monitorización ambiental del Mediterráneo español
Muestreo a bordo durante la campaña. IEO, CSIC

Palma, viernes 26 de enero de 2024. Un equipo científico de los centros oceanográficos de Baleares y Málaga del Instituto Español de Oceanografía (IEO, CSIC) ha dado comienzo a la primera campaña oceanográfica de 2024 del programa de monitorización medioambiental RADMED, que se vienen realizando desde julio de 2007 de forma estacional cuatro veces al año.

Durante 22 días, a bordo del buque oceanográfico Francisco de Paula Navarro, recorrerán el litoral español desde Barcelona hasta Málaga, incluyendo las Islas Baleares, realizando una toma de datos multidisciplinar de variables físicas, químicas y biológicas para evaluar el estado ambiental del Mediterráneo y los efectos del cambio global en sus ecosistemas.

Esta metodología de campaña debe cubrir un área muy amplia por lo que, para optimizar los medios disponibles, se realizan secciones cubriendo la plataforma y el talud en puntos estratégicos de la costa, así como otros en la zona de los canales de las Islas Baleares y el golfo de Valencia. Estas secciones consisten en una serie de puntos fijos en los que se realiza un muestreo sistemático y rutinario de medición de distintas variables como la temperatura, la salinidad, el oxígeno disuelto, la clorofila, los nutrientes o la composición y abundancia de fitoplancton y zooplancton.

Durante la campaña, se prestará especial atención al estudio de las aguas profundas en el Mediterráneo. Así, se realizará una caracterización hidrográfica al noreste de Menorca y otra en Alborán a más de 2500 metros de profundidad para evaluar la circulación. “En el Mediterráneo hay formación de aguas profundas cada año y su dinámica es muy rápida, por lo que su seguimiento, dada su relevancia para el clima y para los ecosistemas profundos, es muy importante y es necesario estudiarlo con una frecuencia mayor que, por ejemplo, en las zonas Atlánticas españolas”, explica Rosa Balbín, investigadora del IEO. Para ello, se realizarán dos radiales a gran profundidad y se procederá al levantamiento y posterior fondeo de varias líneas de equipos oceanográficos de muestreo permanente desplegados en el marco del programa HYDROCHANGES de la Comisión Internacional para la Exploración Científica del Mediterráneo, uno de ellos mantenido por el IEO desde 1997.

Por otra parte, está previsto instalar dos sistemas acústicos pasivos en la zona del Seco de los olivos y la costa de El Garraf con el objetivo de monitorizar el nivel de presión sonora en estas zonas de especial interés para la conservación. El Seco de los Olivos es un monte submarino frente a las costas de Almería declarado Área Marina Protegida mientras que la costa de El Garraf, en Barcelona, se encuentra en la zona de influencia del Corredor Mediterráneo de Cetáceos.

Los trabajos realizados en el marco del programa RADMED contribuyen a dar respuesta a las obligaciones derivadas de la Directiva Marco sobre Estrategia Marina de la Unión Europea (Directiva 2008/56/CE), cuyo objetivo es garantizar el Buen Estado Ambiental de los mares y sus ecosistemas a través de una serie de indicadores que reflejen potenciales efectos antropogénicos sobre el medio marino.

“Estas campañas permiten incrementar los bancos de datos, caracterizar el estado medioambiental marino, generar series de datos temporales, establecer climatologías oceánicas, estudiar oscilaciones, tendencias, anomalías y su relación con el calentamiento global y el cambio climático. Con estos datos disponemos de información veraz del medio marino pudiendo asesorar a las administraciones sobre la correcta gestión de los efectos antropogénicos y del cambio climático”, explica Mª Carmen García, coordinadora del programa de seguimiento RADMED.

El programa RADMED, financiado por el IEO y el Fondo Europeo Marítimo de Pesca y de Acuicultura (FEMPA) de la Unión Europea y en el que participa un equipo científico de los centros oceanográfico de Baleares y Málaga del Grupo Mediterráneo de Cambio Climático (GMCC), se viene realizando de forma periódica desde 2007, fruto de la fusión de diversos proyectos, alguno de los cuales comenzaron en 1992. Este programa ha permitido obtener una serie histórica de datos de más de tres décadas con la que es posible evaluar la tendencia climática del Mediterráneo y los efectos del cambio global en sus ecosistemas.

El Instituto Español de Oceanografía (IEO) es un Centro Nacional del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), dependiente del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, dedicado a la investigación en ciencias del mar, especialmente en lo relacionado con el conocimiento científico de los océanos, la sostenibilidad de los recursos pesqueros y el medio ambiente marino. El IEO representa a España en la mayoría de los foros científicos y tecnológicos internacionales relacionados con el mar y sus recursos. Cuenta con nueve centros oceanográficos costeros, cinco plantas de experimentación de cultivos marinos, 12 estaciones mareográficas, una estación receptora de imágenes de satélites y una flota compuesta por cinco buques oceanográficos, entre los que destaca el Ramón Margalef y el Ángeles Alvariño. El Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) y, en particular, el Programa Operativo de I+D+i por y para el Servicio de las Empresas (Fondo Tecnológico), participa en la cofinanciación de los buques Ramón Margalef, Ángeles Alvariño y Francisco de Paula Navarro, así como en el Vehículo de Observación Remota (ROV) Liropus 2000.

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