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Las reservas marinas favorecen la recuperación de especies sedentarias como el mero, pero no de otras de elevada movilidad como tiburones, delfines y focas

Un trabajo liderado por la UB en colaboración con el IEO analiza la eficiencia de esta medida de protección en los parques nacionales de Cabrera y las islas Cíes.

Las reservas marinas favorecen la recuperación de especies sedentarias como el mero, pero no de otras de elevada movilidad como tiburones, delfines y focas
Ejemplar adulto (de longitud total superior a 60 cm) de Epinephelus marginatus del Parque Nacional Marítimo Terrestre del Archipiélago de Cabrera. Autor: Archivo fotográfico Proyecto EPIMHAR - IEO, CSIC

Palma, miércoles 8 de febrero de 2023. Un nuevo estudio liderado por investigadores del Institut de Recerca de la Biodiversitat (IRBio) de la Universitat de Barcelona, en colaboración con investigadores del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), pone de manifiesto las limitaciones de las reservas marinas para restaurar las redes tróficas a su estado prístino previo al impacto de la pesca intensiva.

Los investigadores analizaron, utilizando la técnica de censos visuales con escafandra autónoma, la cantidad y el tamaño de los peces carnívoros que habitan los fondos rocosos poco profundos del mar Mediterráneo y zonas templadas del océano Atlántico con el objetivo de evaluar los efectos de protección frente a la pesca de las reservas marinas. Después, también usaron la técnica de análisis de isótopos estables de carbono y nitrógeno para evaluar si se había producido un cambio en la dieta de las especies y, por tanto, en la cadena trófica.

En el Mediterráneo, las muestras se obtuvieron en el Parque Nacional de Cabrera, en zonas en las que la pesca está prohibida desde 1991, y se compararon con muestras del oeste de Mallorca, donde esta actividad está permitida. Por otra parte, las muestras del Atlántico se obtuvieron en las islas Cíes, un pequeño archipiélago que pertenece al Parque Nacional de las Islas Atlánticas de Galicia, donde determinadas modalidades de pesca están prohibidas desde 2002 (a excepción de la pesca artesanal de pequeña escala), y también en zonas de la desembocadura de la contigua ría de Vigo, abiertas a todo tipo de pesca.

“Esta investigación demuestra que únicamente con reservas marinas de pequeña escala no es suficiente para conservar la funcionalidad de los ecosistemas marinos. En regiones con una presión pesquera intensa, tanto profesional como recreativa, las zonas explotadas tienen más influencia sobre les reservas pequeñas que al contrario”, explica el profesor Lluís Cardona, del Departament de Biologia Evolutiva, Ecologia i Ciències Ambientals de la Facultat de Biologia i de l’IRBio, y primer firmante del artículo publicado en la revista ICES Journal of Marine Science.

Efectos en la cantidad y tamaño de los peces, pero no en la estructura trófica

Los resultados muestran una mayor biomasa y tamaño de los peces carnívoros de fondos rocosos poco profundos en las reservas marinas analizadas en comparación con las zonas abiertas a la pesca. Los ejemplos más extremos fueron el mero (Epinephelus marginatus) en las Islas Baleares y el sargo (Diplodus sargus) en Galicia, ya que los especímenes de más de 45 centímetros, en el primer caso, y de 26, en el segundo, sólo se podían encontrar en las áreas protegidas. “Esta ausencia de especímenes de mayor talla de especies de interés pesquero fuera de las reservas marinas es una muestra clara de la sobreexplotación en las zonas abiertas a la pesca”, comenta Olga Reñones del Centro Oceanográfico de Baleares.

A pesar de estos efectos positivos, el estudio también muestra que la protección de la pesca no provocó ningún cambio significativo en la estructura trófica de la comunidad de peces carnívoros en ninguna de las dos regiones, aunque sí se detectaron cambios en la dieta de ciertas especies. Según los investigadores, esto indica que los efectos de las reservas marinas del mar Mediterráneo y de las zonas del noreste del océano Atlántico son “suficientes para ayudar a reconstruir las poblaciones de algunos peces carnívoros y restaurar su estructura de tallas, así como provocar cambios en la dieta de ciertas especies, pero es poco probable que induzcan la recuperación de la estructura trófica de los ecosistemas prístinos previos a la intensificación de la pesca”.

El impacto de la ausencia de tiburones, delfines y focas

Estos resultados se explicarían por la ausencia de peces carnívoros de gran tamaño y otras especies de elevada movilidad, como focas y tiburones costeros, que se encuentran en la parte superior de la cadena trófica y que han sido muy afectados por la explotación humana. “Las reservas marinas favorecen la recuperación de especies sedentarias como el mero, pero no de otras especies de elevada movilidad y gran tamaño, como tiburones, delfines y focas. Incluso especies como la lubina tienen problemas para recuperarse en las reservas de Galicia. La falta de estas especies es lo que impide la aparición de diferencias en las redes tróficas entre reservas y zonas abiertas a la pesca, en el Mediterráneo y en el Atlántico, más allá de la recuperación de la biomasa de algunas especies sedentarias”, explica Lluís Cardona.

En consecuencia, según explican los investigadores en el artículo, los objetivos de las reservas marinas en las regiones donde los depredadores muy móviles han sido diezmados o se han extinguido deben replantearse en términos “más realistas que la recuperación de las condiciones prístinas previas a la pesca intensiva, aunque en las reservas marinas sí se pueden recuperar algunas de las características de la estructura trófica histórica, como la biomasa y la estructura de tallas de ciertas especies sedentarias”.

En este sentido, para Lluís Cardona, el foco de la futura conservación de los ecosistemas marinos frente a la pesca debe orientarse en “reducir el impacto sobre las especies de elevada movilidad y gran tamaño en las zonas abiertas a la pesca ya que las reservas marinas por sí mismas pueden hacer poco para su protección”.

Sin embargo, los investigadores aseguran que la situación podría ser diferente en las zonas donde la presión humana ha sido menor y todavía se mantiene gran parte de la diversidad original de carnívoros de alto nivel trófico y altamente móviles, como sucede en el noreste del océano Pacífico, donde las poblaciones de la mayor parte de estas especies se mantienen en buen estado gracias a las medidas de conservación aplicadas en todo el territorio.

Referencia bibliográfica: Cardona, L.; Reñones, O.; Gouraguine, A.; Saporiti, F.; Borrell, A.; Aguilar, A.; Moranta, J. Effects of fishing on the trophic structure of carnivorous fish assemblages from shallow rocky bottoms of the Mediterranean Sea and the temperate Atlantic Ocean. ICES Journal of Marine Science, diciembre de 2022. https://doi.org/10.1093/icesjms/fsac229

El Instituto Español de Oceanografía (IEO) es un Centro Nacional del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), dependiente del Ministerio de Ciencia e Innovación, dedicado a la investigación en ciencias del mar, especialmente en lo relacionado con el conocimiento científico de los océanos, la sostenibilidad de los recursos pesqueros y el medio ambiente marino. El IEO representa a España en la mayoría de los foros científicos y tecnológicos internacionales relacionados con el mar y sus recursos. Cuenta con nueve centros oceanográficos costeros, cinco plantas de experimentación de cultivos marinos, 12 estaciones mareográficas, una estación receptora de imágenes de satélites y una flota compuesta por cinco buques oceanográficos, entre los que destaca el Ramón Margalef y el Ángeles Alvariño. El Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) y, en particular, el Programa Operativo de I+D+i por y para el Servicio de las Empresas (Fondo Tecnológico), participa en la cofinanciación de los buques Ramón Margalef, Ángeles Alvariño y Francisco de Paula Navarro, así como en el Vehículo de Observación Remota (ROV) Liropus 2000.

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Las excreciones del zooplancton son una extraordinaria fuente de materia orgánica para las bacterias marinas

Científicos del IEO han utilizado técnicas de última generación para estudiar el papel de las interacciones zooplancton-bacterias en el ciclo del carbono.

Las excreciones del zooplancton son una extraordinaria fuente de materia orgánica para las bacterias marinas
El estudio examina la composición de la materia orgánica derivada del zooplancton y su biodisponibilidad para las bacterias. Foto: IEO, CSIC

A Coruña, viernes 20 de enero de 2023. La actividad de predación del zooplancton sobre el fitoplancton resulta en la liberación de partículas y materia orgánica disuelta en el océano y, por lo tanto, desempeña un papel clave en el ciclo del carbono en los ecosistemas marinos.

En este sentido, un nuevo artículo publicado en la revista Limnology and Oceanography liderado por científicos de los Centros Oceanográficos de A Coruña y de Baleares del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) en colaboración con la Universidad de Oldenburg en Alemania y la Universidad de Viena en Austria, ha evaluado los cambios temporales en la composición de la materia orgánica derivada del zooplancton en relación con las propiedades de las comunidades bacterianas.

Los experimentos se realizaron con muestras recogidas en el sistema de afloramiento costero de A Coruña, en el marco del proyecto RADIALES y se aplicaron técnicas de última generación para evaluar la composición molecular de la materia orgánica disuelta en tratamientos con y sin presencia de zooplancton, gracias a la colaboración del grupo de Oceanografía de Química Inorgánica del Centro Oceanográfico de A Coruña.

Con estos experimentos, los científicos han demostrado que el zooplancton libera directamente materia orgánica de bajo peso molecular que es asimilada preferentemente por bacterias. “Las excreciones del zooplancton son una fuente de carbono y nitrógeno orgánico disuelto de composición muy lábil que las bacterias degradan con facilidad”, explica Eva Sintes, profesora de investigación del IEO y coautora del trabajo.

Por otra parte, el estudio también señala cómo las bacterias cambian la composición molecular de las excreciones del zooplancton. “Se van eliminando ciertos compuestos y aumentando así la proporción de otros”, explica Daniele de Corte, el investigador postdoctoral en la Universidad de Oldenburg y autor del estudio.

Todo este proceso resulta en que la materia orgánica disuelta derivada del zooplancton es metabolizada de manera muy eficiente por los microorganismos marinos y se evita la transferencia de una importante fracción hacia niveles tróficos superiores, como peces y otros organismos marinos. “Este nuevo trabajo muestra el importante papel que juegan las interacciones zooplancton-bacterias, con grandes implicaciones en el ciclo del carbono del océano”, concluye Marta M. Varela, investigadora científica del IEO y coautora del estudio.

Referencia bibliográfica: Daniele De Corte, Marta M. Varela, Angeles M. Louro, Sarah K. Bercovici, Joaquín Valencia-Vila, Eva Sintes, Federico Baltar, Tamara Rodríguez-Ramos, Meinhard Simon, Antonio Bode, Thorsten Dittmar, Jutta Niggemann, 2022. Zooplankton-derived dissolved organic matter composition and its bioavailability to natural prokaryotic communities. Limnol. Oceanogr. 9999, 2022, 1–12. https://doi.org/10.1002/lno.12272

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