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Investigadores del Centre Oceanogràfic de les Balears, de la Direcció General de Pesca del Govern de les Illes Balears y del Instituto de Investigaciones Marinas del CSIC han publicado en el último número de la revista Scientia Marina los resultados de la investigación realizada sobre la reproducción del mero en el Archipiélago Balear.

epinephelus marginatus

Foto: Centre Oceanogràfic de les Balears

Identificar los patrones de reproducción de una especie es esencial para comprender la dinámica de la población y diseñar medidas de gestión adecuadas para su recuperación y conservación. La época y duración de la reproducción, la talla y edad en la que alcanzan la madurez sexual, la fecundidad y los mecanismos que determinan el cambio de sexo en especies hermafroditas son parámetros que determinan el potencial reproductivo de una especie y su capacidad para soportar la explotación. Éstos han sido los objetivos del trabajo, cuyo análisis se ha realizado sobre 400 ejemplares capturados mediante pesca artesanal y recreativa en aguas de Mallorca y Menorca desde 1998 a 2004.

El mero, Epinephelus marginatus, es una especie emblemática del Mediterráneo, con un alto valor comercial y cuyas poblaciones se encuentran sobreexplotadas en toda su área de distribución, estando actualmente incluida en la lista roja de especies amenazadas. Al igual que otros grandes serránidos, el mero es una especie hermafrodita, de crecimiento lento que puede alcanzar los 60 años de edad y más de 1 metro de longitud. Se distribuye en los fondos rocosos del Mediterráneo y del Atlántico preferentemente desde la superficie hasta los 50 metros, aunque puede alcanzar los 250 m de profundidad. Estas características biológicas, su distribución batimétrica y un comportamiento confiado le hacen especialmente vulnerable a la explotación.

Ejemplar de 105 cm de longitud capturado por la pesca artesanal (Cala Ratjada-Mallorca). Foto: Lucía Rueda-COB

Las características ambientales de las Islas Baleares favorecen un largo periodo de reproducción de la especie, que se extiende desde finales de primavera a finales de verano, siendo la actividad reproductora máxima en los meses de julio y agosto. Las hembras alcanzan la madurez sexual a los 49 cm de longitud y los 6 años de edad. A diferencia de otros grandes serránidos, el cambio de sexo está determinado por la sex-ratio del grupo social, y los datos obtenidos lo sitúan en los 80 cm de longitud. Sin embargo, y aunque los machos son los ejemplares de mayor talla y edad, se ha observado que existe un amplio solapamiento entre ambos sexos, pudiendo alcanzar las hembras las máximas tallas y edades observadas en la población. Cabe resaltar que, a diferencia de otras poblaciones estudiadas, en las Islas Baleares se observan ejemplares bisexuales y machos de talla y edad próxima a la talla de madurez sexual de las hembras, lo que indica una alta mortalidad pesquera en la zona.

Respecto a la fecundidad, la especie es un ponedor parcial, realizando como media 10 puestas durante un ciclo reproductor. Se ha observado que la fecundidad total aumenta con la talla, edad y el estado de condición (HSI) del ejemplar, habiéndose estimado una fecundidad relativa media de 334.000 ovocitos por kg. Sin embargo, para una misma talla, las hembras que presentan una distribución más superficial y son capturadas por la pesca recreativa presentan una fecundidad media mayor que las procedentes de la pesca artesanal.

Los investigadores apuntan que los resultados obtenidos en este estudio, permiten evaluar y proponer distintas medidas de gestión para el mero en el mar Balear. El hecho de que sea una especie hermafrodita y que mantenga hembras de gran talla en la población, unido a que no se produce una pérdida de la capacidad reproductiva con la edad, indica la necesidad de proteger a los ejemplares de mayor talla y edad. Asimismo, es necesario modificar la talla mínima de captura establecida para la especie en 45 cm, la cual es inferior a la talla de primera madurez estimada de 49 cm. En concreto, la creación de zonas cerradas a la pesca que abarquen un amplio rango batimétrico, parece la medida de gestión óptima para su conservación.

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Recientemente, investigadores del COB-IEO y del ICM-CSIC han publicado en la revista Fisheries Research la distribución de la “espardenya” en las Islas Baleares a partir de la información recopilada en campañas de investigación oceanográfica durante una década.

stichopus regalis


Bandas musculares

La holoturia o pepino de mar, de nombre científico Stichopus regalis, se distribuye en un amplio rango de profundidades en el Mediterráneo y habitualmente forma parte de las capturas de la pesquería de arrastre. Es un producto muy apreciado gastronómicamente, tanto en Cataluña como en las Islas Baleares y Valencia y la única especie de holoturia que se consume en Europa. Las cinco bandas musculares que se encuentran dispuestas longitudinalmente desde el extremo oral al anal de la pared del cuerpo se comercializan bajo la denominación de “espardenya” y son el producto pesquero con mayor valor económico en Cataluña, pudiendo alcanzar valores de primera venta (en lonja) de hasta 130 €/kg. A pesar de su importancia ecológica y económica, el conocimiento que se tiene sobre esta especie es muy escaso, hasta el punto que no es extraño encontrar textos en los que se indica, erróneamente, que la parte comestible corresponde a las gónadas del animal.



Distribución

En el trabajo publicado se estudia la distribución de la especie en las Islas Baleares, a partir de información recopilada en campañas de investigación realizadas alrededor de Mallorca y Menorca. Su población está constituida por individuos entre 6,5 y 28,5 cm de longitud y predominan los mayores de 14,5 cm (86% de los ejemplares estudiados). Las bandas musculares (la parte que se comercializa) representan el 10% del peso total del individuo eviscerado. La especie muestra una distribución espacial agregada, entre 50 y 750 m de profundidad, si bien las máximas abundancias se dan entre 100 y 300 m, predominando en la costa norte de Mallorca y Menorca.

En Cataluña, las estadísticas pesqueras muestran que hasta el 50% de los desembarcos de esta especie se registran en Roses, siendo Sant Carles de la Ràpita, con el 25%, el segundo puerto en importancia. El número total de días de pesca por año durante el periodo 2000-2007 se estimó en 237 y prácticamente todos los días se obtuvieron capturas de esta especie, efectuadas por 6 a 9 embarcaciones. En la mayoría de casos, el rendimiento suele ser inferior a 2 kg de “espardenyes” por barco y día, lo que sin embargo representa una ganancia promedio de 150 €, aunque hay que tener en cuenta que al ser considerada una exquisitez por los expertos gastronómicos, es posible que parte de las capturas llegue a los restaurantes sin haber quedado registrada en Lonja.

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